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En el transcurso del presente año hemos compartido temas de exhortación, capacitación, edificación y de desafío con la única finalidad de glorificar el bendito nombre de Dios caminando sobre su Palabra; dejando las costumbres y formas de vida que impiden recibir las bendiciones establecidas para sus hijos, en sus mandamientos, estatutos, preceptos que Dios ha mostrado y de sus abundantes promesas que son para ser cumplidas en El si y en El amén.
Puedes pasarte toda una vida estudiando la Palabra de Dios; pero sin un cambio de actitud solo serás un religioso con más conocimiento, con una vida sin trasformación y alejado del propósito que Dios tiene para con sus hijos.
Es tiempo de reflexionar, de tomar decisiones, de cambiar el sentido de la vida, del conocimiento; que la mente que dirige tus acciones y hábitos de costumbre te lleven a tomar una nueva dirección de lo que estas haciendo, a través de una vida consagrada a Dios que glorifique su nombre obteniendo los logros que El te ha prometido.
Los cambios son dolorosos pero necesarios, muchas veces producen dolor y afectan nuestras vidas necesarios para causar una transformación, cuanto mas pongas en práctica las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, mas cerca podrás ver cumplidas tus metas en tu ministerio, en tu hogar, en tu familia, en tu trabajo, en tus hijos; sirviendo al Señor de Señores alegrarás su corazón y le sacarás una sonrisa, al ver que su hijo que se esforzó para cumplir sus mandatos y en la obediencia y sujeción será dada la victoria.
Hoy es el tiempo que Dios demanda, para vivir esa vida en victoria, para disfrutarla con gozo, alegría y regocijo; que la Palabra de Dios funciona cuando nos decidimos a ponerla por práctica y atesorarla en nuestros corazones.
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